sábado, julio 02, 2011

Centenario Nueva Chicago




Centenario de Nueva Chicago

El Club Atlético Nueva Chicago fue fundado un primero de julio de 1911. Cien años después miles de hinchas añoraban un merecido festejo.
Sin embargo, el flagelo de la violencia casi se sale con la suya.
Chicago perdió la final del reducido frente a Defensores de Belgrano y quedó a un paso de jugar la promoción por un ascenso a la Primera B Nacional contra Independiente Rivadavia de Mendoza.
El partido de ida con Defensores se jugó en Mataderos y ganó Chicago por 2 a 1. La vuelta, en Belgrano, perdimos 1 a 0. Ventaja deportiva para el Dragón. Fin de la historia. Chicago seguía un año mas en la Primera B metropolitana, la tercera división del fútbol argentino.
No es el mejor lugar ni el mejor momento para festejar un centenario. Pero esto es Chicago. Y mataderos no se detiene a ver la posición en la tabla para saludar y abrazas sus colores.
La fiesta iba a ser una fiesta. Todo previsto para el 2 de julio, sin embargo…
Un grupo de violentos atacó el micro que traía de vuelta a los jugadores y cuerpo técnico de Chicago luego de la derrota contra defensores.. Les robaron pertenencias personales, camisetas y los increparon por la derrota.
Conclusión, con buen tino, la CD de Chicago suspendió la fiesta. Los violentos habían propinado otro golpe al corazón verdinegro.
Pero esto es Chicago.
Y la convocatoria, de alguna u otra manera, llegó a todos los hinchas genuinos de chicago.. “El viernes 20hs.. caravana al obelisco”. Algunos se enteraron por Facebook, otros por Twitter, otros por un amigo, otros por un pequeño recuadro en Olé.. etc.
Ya desde la tarde desfilaban banderas y camisetas por Alberdi, Murguiondo, Corrales, Tellier.. . Venían desde la matanza, y muchos, muchos, que laburaban en el centro, fueron directamente.
Llegué al obelisco a las 1930hs. Ya había al menos 1000 personas, entre ellos un tico con su trapo traído de la bonita Costa Rica. (FOTO)
Los cánticos se sucedían. Llegaban familias, algunos en traje provenientes de su trabajo, algunos en grupos. Todos festejando a la espera de la caravana. Un handy se escucha.. “son 25 cuadras de cola”, “ la gente se bajó de los autos en parque Avellaneda y festeja en las calles”, “vienen a paso de hombre”
Algunos transeúntes preguntaban “que campeonato festejan”? Pocos podían creer que estábamos festejando la felicidad de ser hincha de chicago.
Festejamos que es verdad el cántico que dice “no me importa el descenso ni la categoría, yo te sigo alentando como toda la vida” o que es un grito de guerra aquel que reza “en las buenas yo te sigo donde vas a jugar y en las malas te juro que nunca te voy a dejar”
Alguien dijo “no queríamos ningún recital, solo juntarnos para abrazarnos y alentar a Chicago”
Cerca de las 23hs.. llegan las primeras motos, bocinas, autos con banderas, niños felices desde las ventanillas y la gente se desbordó.. sabíamos que venía algo inolvidable.
Alguien cortó la 9 de Julio, y se desató la fiesta.

http://www.youtube.com/watch?v=5Jr96dY6tv4

La caravana, ya había bajado de sus vehículos, y venía avanzando al ritmo de canciones y fuegos de artificio por la 9 de Julio. No podíamos creer lo que veíamos.. Fotos, videos, twitts, #lapasioncumpleunsiglo, @lacha explotaban tratando de inmortalizar ese momento.
Los fuegos artificiales eran impresionantes, avanzaban con las 20.000 almas y las banderas.. no podía creer lo que estaba viendo. No había copas, torneos, ascensos. No había choripanes, ni viandas, ni guita ni punteros. No había líderes ni siquiera una organización formal. No había capitanes de la fiesta, ni oportunistas. Era la espontaneidad más pura. La gente se hizo su propia fiesta.

http://www.youtube.com/watch?v=s5_xr2mXUVk

Durante algunas horas, no había barras ni patotas. Solo la gente de Chicago dando la demostración más cabal de por qué muchos hinchas del fútbol la reconocen como una hinchada extraordinaria.
“no necesitamos nada, para venir a alentar, yo lo quiero a chicago, yo lo quiero de verdad”
Es cierto, había algunas barras, “la oculta”, algunos de “los perales”, “la antena”, “justo Suarez”.. pero el protagonismo y la masividad era de la gente común de chicago.. la que pone y está siempre.. a cambio de nada mas y nada menos que los colores.
Encontré muchos amigos de tribuna.. Fabián, Marcelo, Rubén, Sergio, Huguito, Ricky, dos hermanos (¿), uno que me abrazó en el gol de Facu Arguello cuando nos salvó del descenso en el 2000.. pero había muchos mas.
Muchos que no llegué a ver o saludar. Muchísimos que temían incidentes o no pudieron con los 2 grados que hacía esa noche. Muchísimos otros que no están físicamente para levantar una bandera pero que desde el cielo alientan como nunca.
Constantino Wozniak es uno de ellos. Un polaco amigo de la flia que me llevó a la cancha durante muchos años. Tras la segunda guerra mundial abrazó la paz de la argentina y la alegría de Nueva Chicago. Siempre está presente cada vez que gritamos un gol del torito.
En ningún momento pude sacar de mi mente a “toto” y “bati” mis hijos a quienes les prometí una “copa este año cuando hiciera mucho frío”. No pudo ser, pero querían estar allí en el obelisco, festejando un centenario a pesar que por su niñez solo compartieron el último lustro.
Obviamente Flor, la flia, y muchos hinchas que ni se como se llaman, ni qué hacen pero compartimos comentarios y canciones como si fuéramos compañeros de un coro sinfónico de los últimos 30 años.
Los cánticos se sucedían. Los destinatarios? Los de siempre. Nuestros eternos clásicos.. Velez, Alte, Tigre, Morón, All Boys, pero también River, Boca, Chaca..
Chicago es un grande. “ya no hay nada que demostrar” me decía alguno en un abrazo. “menos mal que no salimos campeones” decía otro. “Esta gente sabe que estamos en la B?” preguntaba irónicamente un tercero. “ningún equipo, por ningún motivo hizo algo semejante” Dato inobjetable de la realidad.
No importaba nada. Chicago nos devolvía una alegría que los violentos se empeñaron en enturbiar.
Otra vez Chicago demostraba ser la hinchada más seguidora, gloriosa y extraordinaria del fútbol argentino y no puedo evitar la tentación de decir, “del fútbol mundial”.
Mientras la bandera de Chicago y la de “ciudad oculta” flameaba en el mástil de la Plaza de la República.. el trapo mas grande que alguna vez estuvo por el centro porteño daba la vuelta al obelisco. No es chamuyo, acá está. 120 mts de largo por 30 mts llevado por varios centenares de hinchas desfiló por el centro porteño, dio la vuelta al Obelisco. Lo filmé sin poder hablar. Parece poco, pero es un honor extraordinario.

http://www.youtube.com/watch?v=9wi9Ddla6fc

Seguían los canticos.. esos que dicen todo
“No hay nada igual, Nueva Chicago vos sos mi locura, está alegría nace de la cuna, es lo mas grande que pueda existir… donde `jugues´ va a estar la gente que te sigue siempre, la que te alienta siempre hasta la muerte, la que por vos es capaz de morir”
“Todos los momentos que viví.. todas las canchas donde te seguí… Todas las hinchadas que corrieron en el barrio mataderos…Nunca mas van a venir…Vos me das alegría…Yo el corazón, Chicago yo te quiero..Quiero verte salir campeón”
“Quiero que pongas hue.. para toda la gente, la que te sigue siempre donde vas a jugar.. soy de un barrio muy loco.. se llama Mataderos.. yo a Chicago lo quiero.. lo quiero de verdad”
“Oh Mataderos, es un sentimiento, no puedo parar”
“Chicago, te llevo en el alma y cada día te quiero más”
Chi Chi Cago, Chi Chi Cago

http://www.youtube.com/watch?v=ZL0vB6YOZK4

martes, marzo 29, 2011

Excelente artículo de Orlando Ferreres

El estatismo hace de todo, menos lo que tiene que hacer
Por Orlando Ferreres
Especial para lanacion.com
Lunes 28 de marzo de 2011 | 01:16 (actualizado a las 03:58)
El Estado, como extractor del jugo del trabajo de todos, es un verdadero vampiro que chupa la sangre del sector productivo y la pasa al sector burocrático. Como gastador es anémico, gordo, sin fuerza. Esta imagen del vampiro anémico (coincide con la de un escritor francés que se refirió al tema en la década del 60 o 70) refleja la evolución del Estado en los últimos 150 años.
Fuente: Vito Tanzi y L. Schuknecht, FMI, Ocde (The Economist, 25 marzo 2011)

No ha solucionado los grandes problemas de las fluctuaciones cíclicas y sus secuelas sobre el desempleo que han ocurrido a pesar de los enormes gastos en controles y regulaciones estatales y además para arreglarlas se apela a más gasto público. Tampoco ha sido eficiente en las prestaciones de los bienes públicos indelegables como salud, educación, justicia, defensa, seguridad y plan estratégico de país. Es más, se descuida la calidad de estos bienes públicos indelegables y el Estado se hace cargo de producciones que podrían ser abastecidas por inversores de riesgo privado. No se concentra en sus funciones propias, sino que cree que puede hacerlo todo.
Nuestro país sigue la misma tendencia general, pero más acentuada. En 2002/3 el gasto público consolidado llegó al 28% del PIB y en 2010 fue de 45% del mismo. Para este año 2011, con el aumento nominal de salarios, jubilaciones y elecciones, el gasto consolidado crecerá más del 30% y podría superar el 50% del PIB del país, cifra nunca alcanzada hasta ahora, ni aun con la guerra de Malvinas en la etapa militar del proceso.
La imagen del vampiro anémico refleja la evolución del Estado en los últimos 150 años
Hacia 1810/20 el gasto público en la Argentina era menor al 3% del PIB. Creció mucho en la década de 1930 con las regulaciones y la obra pública, se expandió con el Estado empresario desde 1945 (Ferrocarriles, electricidad, servicios públicos) y luego nunca dejó de crecer, ya sea para salvar un empresario quebrado (bajo el pomposo nombre de "salvar las fuentes de trabajo") o hacerse cargo de papeleras, aerolíneas, y demás nacionalizaciones con el marketing adecuado para venderle esa idea a la gente, pero pensando en la "caja" significativa para administrar ("¡ahora es nuestra!").
Este último punto es importante dado que muchos sectores del Estado se han convertido en la fuente de dinero ("caja") que sale para la política, ya sea de los contratos de obra pública o empresas del estado, en combinación con empresarios prebendistas o contratistas, y la paga todo el pueblo, mediante los impuestos sobre el consumo o sobre los salarios. Esto parece que es imposible de probar y aún menos de controlar en la práctica.
Pero lo que es peor aún es que a pesar de este enorme gasto público no hay mejoras palpables en la Salud Pública, en la Educación, en la Justicia y además el principal problema que percibe la gente son los robos o asesinatos o sea que tampoco funciona la Seguridad. En Defensa gastamos un mínimo, nada comparable con lo que hacen nuestros vecinos. En cuanto a fijar la Estrategia de País, se habla de "modelo" pero nadie sabe bien qué es, no está explícitamente aclarado. Antes era "de tipo de cambio real alto", pero ahora éste es bajo. Antes era de "superávit fiscal", pero ahora se recurre a subterfugios para no mostrar el déficit. Estos eran los dos pilares del "modelo" que hoy quedó desdibujado, por lo tanto tampoco se cumple con la fijación de la Estrategia de País, una función primordial del Estado.
¿Cómo hacer entonces para evitar estos desvíos, estos excesos de gastos públicos? Es difícil dar una respuesta. Lo único que es seguro es que si es menor el gasto público será más difícil desviar los fondos. Achicar el vampiro anémico para que deje vivir a la gente, esta es una idea que achica las posibilidades de desperdicio económico o corrupción. Los que proponen un Estado dispendioso están pensando probablemente en su propio interés, no en el del país. Hay que pensar "que le voy a dar a mi país" y no "que le puedo sacar para mí al Estado", que es mi país.
Se habla de "modelo" pero nadie sabe bien qué es, no está explícitamente aclarado.
La segunda idea es que no puede haber privilegios en el sector público y que se debe converger a las mismas condiciones de contratación que en el sector privado. No puede haber empleo eterno en el Estado sin considerar la eficiencia o dedicación a las tareas. Pero ahora, como no se saca a ningún empleado público aunque trabaje poco y nada, los que ganan una elección y naturalmente quieren poner su gente, deben aumentar innecesariamente los planteles, tanto en la nación como en las provincias y municipios.
Cuando le pregunté a un empresario de Santiago del Estero cómo podía manejar tan bien su empresa con un socio al 50%,, pues esto siempre ha sido muy conflictivo por las diferentes visiones o intereses que comúnmente deterioran la evolución de la compañía, me dijo que la fórmula del éxito era muy simple: "Cada año rotamos la presidencia y el manejo de la empresa, así ninguno de los dos podemos hacer nada raro y taparlo después, pues ya inmediatamente llega la rotación y seguramente descubre nuestro proceder".
Por esto mismo no puede haber reelección, ni en las provincias ni en la nación y tenemos que volver al anterior sistema de rotación de los presidentes y gobernadores, quizá como en Uruguay de 5 años, para dar un tiempo a la maduración de resultados de las políticas. Cuatro años es poco. Hoy tenemos muchos feudos (reelección permanente, como el señor Feudal) que son una fuente de penetración también en el poder judicial y legislativo, de manera que no funciona el poder republicano. Si eliminamos la reelección y la re-reelección, también se van a tener que organizar mejor los partidos y las sucesiones y las carreras dentro de cada uno de ellos, pues la continuidad se puede lograr mediante las instituciones bien estructuradas y eficientes, lo que es mucho mejor que pretender lograrlo por medio de una persona, por medio de un señor feudal. Esto no ocurre solo en los gobiernos, también sucede en muchas otras instituciones como sindicatos, universidades, cámaras empresarias y fundaciones, en las cuales hay personas que se creen los dueños.
Se que no es una sola cosa lo que hay que cambiar, pero vayamos avanzando con algunas en el sentido correcto y entonces, con el paso de los años, tendremos un mejor gobierno y un mejor país para todos. Tal como vamos, desde hace bastante tiempo "cuesta abajo en la rodada", no podemos dar respuesta a los grandes desafíos del siglo XXI y nos humilla la creciente pobreza en un país con grandes recursos, pero ineficientemente gobernado.
Tanto el oficialismo como la oposición dan lástima y hasta los cómicos llegan al poder. Seguramente no sabrán qué hacer con el gasto público y cuando asuman lo van a seguir aumentando.
Requerimos pensar nuestro país, no sólo ganar votos con una linda imagen de alguien que "mida", que sea conocido. Esto es una variante de las candidaturas testimoniales por otros medios, que mete miedo y es poco democrática. La democracia supone elegir un proyecto de país más que elegir a una persona. Podemos preguntarnos dónde está ahora Nacha Guevara, que se hizo votar para diputada y renunció antes de asumir y no sabemos ni siquiera quién la reemplazó.
Si pensamos más podremos lograr que los recursos se encaminen bien para recuperar el tiempo perdido. Que el Estado tenga la dimensión necesaria para no desperdiciar los recursos de la gente en mera burocracia sino que se destinen a escuelas, hospitales, carreteras, puentes, puertos, energía, precondición necesaria para poder crecer aceleradamente. Luchemos contra el vampiro anémico, que es luchar para mejorar e impulsar a nuestro querido país.

domingo, marzo 27, 2011

los dos minutos de odio

En 1984 de Orwell cada tanto el "partido" organizaba los "dos minutos de odio".

En dicho rato, se reunía a la gente en las fábricas o en los cines y durante dos minutos insultaban la figura del "enemigo público" un tal Goldstein.

Goldstein era el responsable de todas las miserias y padecimientos. La gente lo odiaba pues todas sus frustraciones eran culpa de Goldstein.

Durante los dos minutos de odio, la gente insultaba, escupía, y gritaba a la pantalla con su imagen.

Hasta que una música esperanzadora preanunciaba la imagen del Gran Hermano.. Una imagen paternal, temible pero querible. A la cual todos agradecían juntando las manos y cantando una canción (típico ritual socialista) el hecho de estar luchando contra el enemigo.

Esto es la Argentina de los Kirchner.. Los Goldstein son el "fondo", el "campo", "cobos", "clarín", "macri", "vargas llosa".. quien sea.. a quien le toque..

Es escrachado y luego viene la imagen del "mito inventado" o de la "presidenta dolida"..

Una canción de copani, una emoción fabricada y frustraciones resueltas..

Sugiero ver: http://es.wikipedia.org/wiki/1984_(novela)
y el libro de Orwell en http://www.hacer.org/pdf/1984.pdf

GL

lunes, febrero 14, 2011

Mas sobre Reagan

"Así que, mientras empezamos, hagamos inventario. Somos una nación que tiene un gobierno, no al revés. Y esto nos hace especiales entre las naciones de la Tierra. Nuestro gobierno no tiene ningún poder excepto los que le otorga el pueblo. Es hora de corregir y dar marcha atrás el crecimiento del estado que muestra signos de haber crecido más allá del consentimiento de los gobernados.

Es mi intención restringir el tamaño e influencia del aparato federal y pedir el reconocimiento de la distinción entre los poderes otorgados al Gobierno Federal y aquellos reservados a los Estados o a las personas. Todos necesitamos recordar que el Gobierno Federal no creó a los Estados; los Estados crearon el Gobierno Federal.

Para que no haya malentendidos; mi intención no es deshacerme del Estado. Es, por el contrario, hacer que funcione; que funcione con nosotros, no sobre nosotros; que esté a nuestro lado, no que cabalgue a nuestras espaldas. El Estado puede y debe ofrecer oportunidades, no ahogarlas; fomentar la productividad, no suprimirla.

Si nos fijamos en la respuesta a por qué, durante tantos años, conseguimos tanto, prosperamos como ningún otro pueblo en la Tierra, es porque aquí, en esta tierra, liberamos la energía y el genio individual de cada hombre en mayor medida que se había hecho jamás. La libertad y la dignidad del individuo han sido más asequibles aquí que en ningún otro lugar de la Tierra. El precio de esta libertad a veces ha sido elevado, pero nunca nos hemos negado a pagar ese precio.
No es por casualidad que nuestros problemas actuales sean paralelos y proporcionales a la invención e intrusión en nuestras vidas que se derivan del innecesario y excesivo crecimiento del Estado. Es hora de que nos demos cuenta de que somos una nación demasiado grande para limitarnos a sueños pequeños. No estamos condenados, como algunos quisieran hacernos creer, a un declive inevitable. Yo no creo en un destino que vaya a cernirse sobre nosotros hagamos lo que hagamos. Yo creo en un destino que se cernirá sobre nosotros si no hacemos nada. Así que, con toda la energía creativa a nuestra disposición, empecemos una era de renovación nacional. Renovemos nuestra determinación, nuestro coraje, nuestra fuerza. Y renovemos nuestra fe y nuestra esperanza."

Ronald Reagan. Primer discurso de Investidura.
20 Enero 1981

Mi recuerdo a Ronald Reagan

Discurso en la Puerta de Brandemburgo
Por Ronald Reagan

Traducido por Antonio Mascaró Rotger
Berlín Occidental, Alemania
12 de junio de 1987

Este discurso fue pronunciado ante el pueblo de Berlín Occidental, aunque se escuchó también en el lado oriental del Muro de Berlín.

Muchas gracias.

Canciller Kohl, Alcalde Diepgen, damas y caballeros: hace veinticuatro años, el presidente John F. Kennedy visitó Berlín y habló a la gente de esta ciudad y a todo el mundo desde el ayuntamiento. Bueno, desde entonces otros dos presidentes han venido, cada cual en su mandato, a Berlín. Y, hoy, yo mismo realizo mi segunda visita a vuestra ciudad.

Nosotros, los presidentes americanos, venimos a Berlín porque es nuestro deber hablar, en este lugar, de libertad. Debo confesar que también nos atraen hasta aquí otras cosas, el sentimiento histórico de esta ciudad, más de quinientos años más vieja que nuestro propio país; la belleza del Grunewald y el Tiergarten; y sobretodo, vuestro coraje y determinación. Tal vez el compositor Paul Lincke comprendió algo sobre los presidentes americanos. Veréis, como tantos otros presidentes antes que yo, vengo hoy aquí porque dondequiera que vaya, haga lo que haga: Ich hab noch einen Koffer in Berlin. [Aún tengo una maleta en Berlín].

Nuestra reunión de hoy está siendo retransmitida a toda Alemania Occidental y a Norteamérica. Tengo entendido que se está viendo y escuchando en el Este. A aquellos que nos están escuchando desde el Este, unas palabras especiales: aunque no puedo estar con vosotros, me dirijo a vosotros tanto como a los que están aquí ante mí. Pues me uno a vosotros, tal como me uno a vuestros compatriotas en el Oeste, con esta firme e inalterable convicción: Es gibt nur ein Berlin. [Sólo hay un Berlín].

Detrás de mi se alza un muro que rodea los sectores libres de esta ciudad, parte de un vasto sistema de barreras que dividen todo el continente de Europa. Desde el Báltico hasta el sur, esas barreras cortan Alemania en una herida de alambre de espino, hormigón, patrullas con perros y torres de vigilancia. Más al sur, puede que no haya ninguna barrera visible y obvia. Pero sigue habiendo guardias armados y puestos de control; sigue habiendo una restricción al derecho de viajar, sigue siendo un instrumento para imponer sobre los hombres y mujeres comunes el deseo de un Estado totalitario. Sin embargo, es aquí, en Berlín, donde el muro emerge con mayor claridad; aquí, cortando vuestra ciudad, donde las fotografías de las noticias y las pantallas de televisión han dejado una imprenta brutal de un continente en la mente del mundo. De pie ante la Puerta de Brandemburgo, cada hombre es un alemán, separado de sus semejantes. Cada hombre es un berlinés, obligado a contemplar una herida.

El presidente von Weizsacker ha dicho: “la cuestión alemana permanecerá abierta mientras la Puerta de Brandemburgo permanezca cerrada”. Hoy yo digo: mientras la puerta esté cerrada, mientras se permita esta herida de muro, no es sólo la cuestión alemana que permanece abierta, sino la cuestión de la libertad de toda la humanidad. Pero no he venido aquí a lamentarme. Puesto que encuentro en Berlín un mensaje de esperanza, incluso a la sombra de este muro, un mensaje de triunfo.

En la primavera de 1945, el pueblo de Berlín salió de sus refugios antiaéreos para encontrarse con la devastación. A miles de millas, el pueblo de los Estados Unidos salió en su ayuda. Y en 1947, el Secretario de estado, como se ha dicho, George Marshall anunció la creación de lo que se daría en llamar el Plan Marshall. Hablando hace exactamente 40 años, dijo: “nuestra política no va dirigida contra país o doctrina alguna, sino contra el hambre, la pobreza, la desesperación y el caos”.

En el Reichstag, hace unos momentos, vi una placa conmemorativa de este 40º aniversario del Plan Marshall. Me sorprendió una pintada sobre una estructura quemada y destartalada que se estaba reconstruyendo. Tengo entendido que los berlineses de mi generación pueden recordar haber visto pintadas como esta por todos los sectores occidentales de la ciudad. La pintada simplemente rezada: “El Plan Marshall está ayudando a fortalecer el mundo libre”. Un mundo libre fuerte en Occidente; ese sueño se hizo realidad. Japón se alzó sobre sus ruinas para convertirse en un gigante económico. Italia, Francia, Bélgica, prácticamente todas las naciones de Europa Occidental renacieron política y económicamente; se fundó la Comunidad Europea.

En Alemania Occidental y aquí en Berlín, tuvo lugar un milagro económico, el Wirtschaftswunder. Adenauer, Erhard, Reuter y otros líderes entendieron la importancia práctica de la libertad; que así como la verdad puede florecer solamente cuando se le da libertad de expresión al periodista, igualmente la prosperidad sólo puede darse cuando el campesino y el empresario gozan de libertad económica. Los dirigentes alemanes redujeron los aranceles, ampliaron el libre comercio y bajaron los impuestos. Desde 1950 hasta 1960, el nivel de vida en Berlín Occidental se dobló.

Donde hace cuatro décadas había escombros, existe hoy en Berlín Occidental la mayor producción industrial de cualquier ciudad en Alemania; ajetreados edificios de oficinas, bonitas casas y apartamentos, orgullosas avenidas y amplios jardines y zonas verdes. Donde parecía que se había destruido la cultura de una ciudad, existen hoy dos grandes universidades, orquestas y una opera, incontables teatros y museos. Donde había necesidad, existe hoy abundancia; alimentos, vestido, automóviles; los maravillosos productos del Ku’damm. De la devastación, de la ruina misma, vosotros los berlineses habéis reconstruido, en libertad, una ciudad que, una vez más, se cuenta entre las más grandes de la Tierra. Puede que los soviéticos tuvieran otros planes. Pero, amigos míos, hay algunas cosas con las que los soviéticos no contaron: Berliner Herz, Berliner Humor, ja, und Berliner Schnauze. [Un corazón berlinés, un humor berlinés y, sí, un Schauze berlinés].

En la década de los 50, Kruschev predijo: “os enterraremos”. Pero en Occidente hoy vemos un mundo libre que ha alcanzado un nivel de prosperidad y bienestar sin precedentes en toda la historia humana. En el mundo comunista vemos fracaso, retraso tecnológico, niveles sanitarios en declive, incluso necesidad del tipo más básico: demasiada poca comida. Incluso hoy, la Unión Soviética no puede alimentarse a sí misma. Después de estas cuatro décadas, entonces, una conclusión inevitable se alza ante el mundo entero: la libertad lleva a la prosperidad. La libertad viene a sustituir los antiguos odios entre las naciones por civismo y paz. La libertad es la vencedora.

Y puede que ahora los propios soviéticos, a su manera limitada, se den cuenta de la importancia de la libertad. Oímos mucho de Moscú acerca de una nueva política de reforma y apertura. Se han liberado algunos presos políticos. Algunas emisiones occidentales ya no son interferidas. Se ha permitido a algunas empresas económicas operar con mayor libertad frente al control del estado.

¿Son estos los comienzos de cambios profundos en el Estado soviético? ¿O son gestos simbólicos, para dar falsas esperanzas a Occidente, o para fortalecer el sistema soviético sin cambiarlo? Nosotros damos la bienvenida al cambio y a la apertura; porque creemos que la libertad y la seguridad van juntas, que el avance de la libertad humana sólo puede fortalecer la causa de la paz mundial. Hay un signo que los soviéticos pueden hacer que sería inconfundible, que avanzaría enormemente la causa de la libertad y paz.

Secretario General Gorbachov, si usted busca la paz, si usted busca la prosperidad para la Unión Soviética y Europa Oriental, si usted busca la liberalización: ¡Venga a este muro! ¡Señor Gorbachov, abra esta puerta! ¡Señor Gorbachov, haga caer este muro!

Entiendo el miedo a la guerra y el dolor de la división que afligen a este continente; y os prometo los esfuerzos de mi país para ayudar a superar estas pesadumbres. Sin duda, en Occidente debemos resistir la expansión soviética. Así que debemos mantener defensas de fortaleza inexpugnable. Sin embargo, buscamos la paz; así que debemos esforzarnos por reducir las armas en ambos lados.

Empezando hace 10 años, los soviéticos amenazaron la alianza occidental con una nueva y grave amenaza, centenares de nuevos mísiles nucleares SS-20 más mortíferos, capaces de alcanzar todas las capitales de Europa. La alianza occidental respondió comprometiéndose un contradespliegue a menos que los soviéticos se avinieran a negociar una solución mejor; a saber: la eliminación de tales armas en ambos bandos. Durante muchos meses, los soviéticos se negaron a regatear en serio. Mientras la alianza, a su vez, se preparaba para emprender su contradespliegue, hubo días difíciles, días de protestas como los de mi visita a esta ciudad en 1982, y después los soviéticos se retiraron de la mesa.

Pero durante todo el tiempo, la alianza se mantuvo firme. E invito a todos los que protestaron entonces, invito a los que protestan hoy, a que se fijen en este hecho: porque nos mantuvimos firmes, los soviéticos volvieron a sentarse en la mesa. Y porque nos mantuvimos firmes, tenemos hoy a nuestro alcance, no solamente la limitación del crecimiento de las armas, sino de eliminar, por primera vez, una clase entera de armas nucleares de la faz de la Tierra.

Mientras hablo, ministros de la OTAN se reúnen en Islandia para revisar el progreso de nuestras propuestas de eliminar estas armas. En las conversaciones de Ginebra, también propusimos grandes recortes en las armas ofensivas estratégicas. Y los aliados occidentales han hecho, así mismo, propuestas de gran calado para reducir el daño de la guerra convencional y para establecer una moratoria total sobre las armas químicas.

Mientras perseguimos estas reducciones armamentistas, os prometo que mantendremos la capacidad para aplacar la agresión soviética a cualquier nivel que pueda darse. Y, en cooperación con muchos de nuestros aliados, Estados Unidos está desarrollando la Iniciativa de Defensa Estratégica; una investigación para basar la disuasión no en la amenaza de una venganza ofensiva, sino en defensas que verdaderamente defiendan; en sistemas que, en pocas palabras, no apuntarán a poblaciones sino que las cobijaran. Por estos medios, perseguimos aumentar la seguridad de Europa y de todo el mundo. Pero debemos recordar un hecho crucial: Oriente y Occidente no desconfiamos el uno del otro porque estemos armados; estamos armados porque desconfiamos el uno del otro. Y nuestras diferencias no son sobre las armas sino sobre la libertad. Cuando el presidente Kennedy habló en el ayuntamiento hace 24 años, la libertad estaba rodeada, Berlín estaba bajo asedio. Y hoy, a pesar de todas las presiones ejercidas sobre esta ciudad, Berlín permanece segura en su libertad. Y la misma libertad está transformando el planeta.

En las Filipinas, en Sudamérica y Centroamérica la democracia ha renacido. A lo ancho del Pacífico, los mercados libres están obrando un milagro tras otro de crecimiento económico. En las naciones industrializadas, está teniendo lugar una revolución industrial, una revolución marcada por avances rápidos y dramáticos en ordenadores y telecomunicaciones.

En Europa, sólo una nación y aquellos que la controlan se niega a unirse a la comunidad de la libertad. Sin embargo, en esta era de redoblado crecimiento económico, de información e innovación, la Unión Soviética se enfrenta a un dilema: o hace cambios fundamentales o se hará obsoleta.

Así el día de hoy representa un momento de esperanza. En Occidente estamos listos para cooperar con el Este para impulsar la verdadera apertura, para romper las barreras que separan a las personas, para crear un mundo más libre y más seguro. Y, ciertamente, no existe un lugar mejor que Berlín, el punto de encuentro de Este y Oeste, para empezar. Pueblo libre de Berlín: hoy, como en el pasado, los Estados Unidos está por la estricta observancia y plena implementación de todas las partes del Acuerdo de las Cuatro Potencias de 1971. Aprovechemos esta ocasión, el 750º aniversario de esta ciudad, para guiar hacia una nueva era, para perseguir una vida incluso más plena y rica para Berlín para el futuro. Juntos, mantengamos y desarrollemos los lazos entre la República Federal y los sectores occidentales de Berlín, como permite el acuerdo de 1971.

E invito al señor Gorbachov: trabajemos para acercar las partes oriental y occidental de la ciudad, para que los habitantes de todo Berlín puedan disfrutar de los beneficios que se derivan de una de las más grandes ciudades del mundo.

Para abrir Berlín todavía más a Europa, Este y Oeste, ampliemos el vital acceso aéreo a esta ciudad, encontrando formas de hacer que el servicio aéreo comercial a Berlín sea más adecuado, más cómodo y más económico. Esperamos ver el día en que Berlín Occidental pueda convertirse en uno de los principales nodos aéreos de toda Europa central.

Con nuestros socios franceses y británicos, Estados Unidos está preparado para ayudar a traer encuentros internacionales a Berlín. Sería muy apropiado que Berlín sirviera de sede para los encuentros de las Naciones Unidas, o conferencias mundiales sobre los derechos humanos y el control armamentístico u otros asuntos que requieren la cooperación internación.

No hay mejor forma para afianzar la esperanza para el futuro que alumbrar mentes jóvenes y nos honraría patrocinar intercambios juveniles veraniegos, actos culturales y otros programas para los jóvenes berlineses del Este. Nuestros amigos franceses y británicos, estoy seguro, harán lo mismo. Y tengo la esperanza de que se pueda encontrar una autoridad en Berlín Oriental para patrocinar visitas de jóvenes de los sectores occidentales.

Una propuesta final, una que guardo cerca de mi corazón: el deporte representa una fuente de diversión y ennoblecimiento, y puede que hayáis notado que la República de Corea, Norte y Sur, se ha ofrecido a permitir que algunos eventos de las Olimpiadas de 1988 tengan lugar en el Norte. Las competiciones deportivas internacionales de todos los tipos podrían tener lugar en ambos lados de esta ciudad. Y ¿qué mejor modo de demostrar al mundo la apertura de esta ciudad que ofrecer en algún año futuro la celebración de las Juegos Olímpicos aquí en Berlín, Este y Oeste? En estas cuatro décadas, como he dicho, los berlineses habéis construido una gran ciudad. Lo habéis hecho a pesar de las amenazas; los intentos soviéticos de imponer la marca oriental, el bloqueo. Hoy, la ciudad prospera a pesar de los desafíos implícitos en la propia presencia de este muro. ¿Qué os mantiene aquí? Ciertamente dice mucho de vuestro valor, de vuestro coraje desafiante. Pero creo que hay algo más profundo, algo que tiene que ver con toda la imagen y sentido del estilo de vida berlinés; no un mero sentimiento. Nadie podría vivir por mucho tiempo en Berlín sin ser totalmente desposeído de ilusiones. Algo, en cambio, que ha visto las dificultades de la vida en Berlín pero ha elegido aceptarlas, que continúa construyendo esta ciudad buena y orgullosa en contraste con una presencia totalitaria envolvente que se niega a desatar las aspiraciones y energías humanas. Algo que busca una voz poderosa de afirmación, que dice sí a esta ciudad, sí al futuro, sí a la libertad. En una palabra, yo diría que lo que os mantiene en Berlín es amor; un amor profundo y duradero.

Tal vez, esto nos lleva al meollo de la cuestión, a la más fundamental de todas las diferencias entre Este y Oeste. El mundo totalitario produce retraso porque es tan violento con el espíritu, aplaca el impulso humano a crear, a disfrutar, a adorar. El mundo totalitario considera una afreta incluso los símbolos de amor y adoración. Hace años, antes de que los alemanes orientales empezaran a reconstruir sus iglesias, erigieron una estructura secular: la torre de televisión en la Alexanderplatz. Desde entonces, las autoridades han trabajado para corregir lo que consideran el mayor defecto de la torre, tratando la esfera de vidrio que hay arriba con pintura y productos químicos de todo tipo. Sin embargo, aun hoy cuando el sol alumbra la esfera -esa esfera que se alza sobre todo Berlín- la luz forma el símbolo de la Cruz. Allí en Berlín, como la propia ciudad, los símbolos del amor, los símbolos de adoración, no pueden ser suprimidos.

Cuando, hace un momento, miré desde el Reichstag, esa encarnación de la unidad germana, observé unas palabras crudamente pintadas con spray sobre el muro, quizá por un joven berlinés: “Este muro caerá. Las creencias se hacen realidad”. Sí, a lo ancho de Europa, este muro caerá. Porque no se sostiene ante la fe; no se sostiene ante la verdad. El muro no se sostiene ante la libertad.

Y me gustaría decir algo, antes de acabar. He leído, y me han preguntado desde que estoy aquí, acerca de ciertas manifestaciones contra mi visita. Y me gustaría decir sólo una cosa a los que se manifiestan. Me pregunto si se han preguntado jamás que si tuvieran el tipo de gobierno que aparentemente desean, nadie podría jamás hacer otra vez lo que ellos hacen.

Gracias, y que Dios os bendiga a todos.

lunes, diciembre 20, 2010